miércoles, 20 de agosto de 2014

El misterio de las "orejitas de la suerte"

Llevo una década veraneando en Zahara de los Atunes, más concretamente en la playa de Atlanterra, y uno de mis pasatiempos favoritos allí, como mucha otra gente, es dar paseos por sus kilómetros y kilómetros de arena, sobre todo cuando hay marea baja y viento fresquito de poniente. En esos paseos, como sabréis, he urdido buena parte del argumento de Regalo de Reyes, y este último año algunos hilos de la que espero sea mi próxima novela (un lío descomunal, como una fuga a cuatro voces del tamaño de una ópera, pero que pretendo hacer tremendamente fácil de leer y absorbente de cabo a rabo... a ver si me sale).
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Pero una de las actividades que más me distraía de mis cavilaciones es la búsqueda de "orejitas de la suerte", unas preciosas espirales que, por el envés, recuerdan efectivamente la forma de una oreja. No es fácil encontrarlas. Echando un cálculo grosero he llegado a la conclusión de que puede haber una por cada aproximadamente 10.000 restos "normales" de conchas (no toméis el número demasiado en serio, es sólo para el orden de magnitud), y eso que la playa de Zahara tampoco es una de las que más abundancia tiene de conchitas, salvo en su parte más al sur.
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Siempre me había preguntado qué demonios podían ser esas "orejitas", pues, aunque de vez en cuando las encuentras rotas, nunca jamás encuentras algo de lo que la "orejita" pueda ser una parte, es decir, no encuentras "orejitas a medio formar": siempre las hallas perfectamente hechas (aunque, como digo, a veces rotas). Por más que imaginaba la concha de un berberecho o de una caracola, e intentaba visualizar qué proceso de erosión podría arrancarles qué partes hasta dejar sólo la "orejita", con su perfecta espiral de Fibonacci (o lo que sea) impresa en el lado de puro blanco, no daba con ello.
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Mis búsquedas por internet habían sido también en vano. Al fin y al cabo, "orejita de la suerte" no es un término muy científico, y no me llevaba a resultados muy significativos... hasta la vuelta de estas últimas vacaciones, cuando, dispuesto a escribir esta entrada para preguntar a los lectores si tenían alguna idea sobre la solución del enigma, me he encontrado esta página que da la respuesta (una respuesta fascinante), y que os recomiendo visitar para saber más cosas sobre Zahara de los Atunes y su entorno

3 comentarios:

  1. Hola... soy de Chiclana y tambien me gusta buscar otejitas con mi novia. Las orejitas son como la tapa del orificio de una caracola... un saludo

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  2. Se llaman ojos de santa Lucia,nombre cientifico Astraea rugosa

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