viernes, 3 de julio de 2015

El nuevo concepto de coche utilitario

Hoy en día puedes elegir un coche de gasolina o diésel, con cambio manual o automático, con motor de combustión o eléctrico (bueno, esto va poco a poco), con tracción trasera o a las cuatro ruedas, con asientos tapizados en tela o en cuero, etc., etc., etc.
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Pero según las últimas noticias, en el futuro también podrás tener otras opciones: podrás elegir, p.ej., que sea un coche de conducción automática, en el que no tengas que molestarte en pisar pedales o mover el volante sino que seas un pasajero más, y él decida por dónde tiene que ir. Y no sólo eso: también podrá decidir qué hacer en caso de que sea inevitable un accidente. La noticia de los últimos días es que algunas empresas que diseñan sistemas para vehículos sin conductor están contratando a filósofos para que les orienten en el diseño de los programas informáticos que se aplicarán en esos casos. Naturalmente, imagino que se trata de filósofos especializados en lo que se ha venido en llamar "tranviología" (el estudio del famoso problema "¿pararás un tranvía arrojándole un hombre gordo para evitar la muerte de cinco personas?").
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Lo que me hace cierta gracia es la posibilidad de que el mercado desarrolle varios programas distintos para aplicar en este caso, todos ellos diseñados desde una u otra orientación filosófica, de tal manera que, además de poder elegir un coche con altavoces de 200 watios o con un equipo de sonido normalito, también podremos elegir un vehículo kantiano, utilitarista (de ahí lo de los "nuevos utilitarios"), agustiniano, o, por qué no, nietzscheano. Al fin y al cabo, ¿te comprarías un coche del que supieras que, para evitar atropellar mortalmente a 5 personas, elegiría arrojarse por un precipicio con su único ocupante -o sea, tú- dentro?

3 comentarios:

  1. Qué fantástica manera de saber cuál es la verdadera ética de los profesores de ética, púlpitos incluidos. :-)
    (Y la propia, desde luego. Igual nos llevábamos sorpresas)

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  2. Muy bueno. Al menos, pensar en este caso hipotético nos obliga a considerar nuestros principios éticos, cosa que normalmente nunca hacemos. Y con razón, porque (ahora que aún no conducen los robots) en los casos límite es poco probable que podamos reflexionar, y más bien actuaríamos por instinto.

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  3. No se puede tener un mañana mejor si usted está constantemente pensando en el pasado.

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