De un comentario mío en el blog La máquina de von Neumann:
Por favor, para todos aquellos a los que todavía se les humedece un poco la lengua al pensar en "el sentido trascendente del universo", les ruego que intenten ofrecer una respuesta a estas dos preguntas antes de seguir dando la matraca:
1) ¿Tenemos alguna prueba de que sea más probable la tesis de que la existencia del universo es el tipo de cosa que necesita de una causa para existir, que la tesis contraria?
2) ¿Tenemos alguna razón para sospechar que, en caso de que haya una respuesta afirmativa a la primera pregunta, una causa que podamos considerar parecida a una "intención voluntaria e inteligente" sea más probable que alguno de los posiblemente infinitos tipos de otras causas que no se nos han ocurrido?
viernes, 24 de julio de 2015
jueves, 9 de julio de 2015
Economía y democracia
Os copio un comentario que acabo de dejar en una jugosa entrada del blog Enchufados sobre unas declaraciones de Varoufakis.
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Creo que la cosa es bastante clara: el problema en la economía es que los “problemas económicos” son problemas políticos, no problemas “científicos”, es decir, se trata de cómo repartir los beneficios y los costes de cada posible alternativa, y eso no hay ninguna ciencia que nos pueda decir cuál es la forma “correcta” de hacerlo.
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En un ejemplo muy sencillito: supongamos que vamos dos náufragos en una barca, y descubrimos que sólo va a aguantar el peso de uno de nosotros; hay cuatro alternativas: o bien los dos nos “sacrificamos” arrojándonos al mar, o bien ninguno (en ambos casos morimos los dos), o bien yo me sacrifico y tú sobrevives, o bien al revés. Pues bien, elegir entre estas cuatro alternativas no es un problema “científico”, es una cuestión de como nos las arreglamos para sobrevivir a costa del otro.
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La charla de Varoufakis mezcla dos cosas que no tienen nada que ver: que la economía es una ciencia “blanda”, incapaz de hacer predicciones MUY fiables, y que los problemas económicos son problemas políticos, no científicos. Lo primero no justifica en absoluto que la política económica tenga que ser “democrática” (la paleontología o la meteorología-a-largo-plazo tampoco pueden hacer predicciones fiables, pero es absurdo pensar que por eso tendrían que decidirse “democráticamente”). Lo único que justifica que la política económica es mejor que sea (más o menos) democrática, es el hecho de que, INCLUSO CUANDO LAS PREDICCIONES DE LA CIENCIA ECONOMICA SON FIABLES, hay ganadores y perdedores, y es la gente, en ese caso, la que conviene que decida quién gana y quién pierde.
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Creo que la cosa es bastante clara: el problema en la economía es que los “problemas económicos” son problemas políticos, no problemas “científicos”, es decir, se trata de cómo repartir los beneficios y los costes de cada posible alternativa, y eso no hay ninguna ciencia que nos pueda decir cuál es la forma “correcta” de hacerlo..
En un ejemplo muy sencillito: supongamos que vamos dos náufragos en una barca, y descubrimos que sólo va a aguantar el peso de uno de nosotros; hay cuatro alternativas: o bien los dos nos “sacrificamos” arrojándonos al mar, o bien ninguno (en ambos casos morimos los dos), o bien yo me sacrifico y tú sobrevives, o bien al revés. Pues bien, elegir entre estas cuatro alternativas no es un problema “científico”, es una cuestión de como nos las arreglamos para sobrevivir a costa del otro.
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La charla de Varoufakis mezcla dos cosas que no tienen nada que ver: que la economía es una ciencia “blanda”, incapaz de hacer predicciones MUY fiables, y que los problemas económicos son problemas políticos, no científicos. Lo primero no justifica en absoluto que la política económica tenga que ser “democrática” (la paleontología o la meteorología-a-largo-plazo tampoco pueden hacer predicciones fiables, pero es absurdo pensar que por eso tendrían que decidirse “democráticamente”). Lo único que justifica que la política económica es mejor que sea (más o menos) democrática, es el hecho de que, INCLUSO CUANDO LAS PREDICCIONES DE LA CIENCIA ECONOMICA SON FIABLES, hay ganadores y perdedores, y es la gente, en ese caso, la que conviene que decida quién gana y quién pierde.
viernes, 3 de julio de 2015
El nuevo concepto de coche utilitario
Hoy en día puedes elegir un coche de gasolina o diésel, con cambio manual o automático, con motor de combustión o eléctrico (bueno, esto va poco a poco), con tracción trasera o a las cuatro ruedas, con asientos tapizados en tela o en cuero, etc., etc., etc.
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Pero según las últimas noticias, en el futuro también podrás tener otras opciones: podrás elegir, p.ej., que sea un coche de conducción automática, en el que no tengas que molestarte en pisar pedales o mover el volante sino que seas un pasajero más, y él decida por dónde tiene que ir. Y no sólo eso: también podrá decidir qué hacer en caso de que sea inevitable un accidente. La noticia de los últimos días es que algunas empresas que diseñan sistemas para vehículos sin conductor están contratando a filósofos para que les orienten en el diseño de los programas informáticos que se aplicarán en esos casos. Naturalmente, imagino que se trata de filósofos especializados en lo que se ha venido en llamar "tranviología" (el estudio del famoso problema "¿pararás un tranvía arrojándole un hombre gordo para evitar la muerte de cinco personas?").
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Lo que me hace cierta gracia es la posibilidad de que el mercado desarrolle varios programas distintos para aplicar en este caso, todos ellos diseñados desde una u otra orientación filosófica, de tal manera que, además de poder elegir un coche con altavoces de 200 watios o con un equipo de sonido normalito, también podremos elegir un vehículo kantiano, utilitarista (de ahí lo de los "nuevos utilitarios"), agustiniano, o, por qué no, nietzscheano. Al fin y al cabo, ¿te comprarías un coche del que supieras que, para evitar atropellar mortalmente a 5 personas, elegiría arrojarse por un precipicio con su único ocupante -o sea, tú- dentro?
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Pero según las últimas noticias, en el futuro también podrás tener otras opciones: podrás elegir, p.ej., que sea un coche de conducción automática, en el que no tengas que molestarte en pisar pedales o mover el volante sino que seas un pasajero más, y él decida por dónde tiene que ir. Y no sólo eso: también podrá decidir qué hacer en caso de que sea inevitable un accidente. La noticia de los últimos días es que algunas empresas que diseñan sistemas para vehículos sin conductor están contratando a filósofos para que les orienten en el diseño de los programas informáticos que se aplicarán en esos casos. Naturalmente, imagino que se trata de filósofos especializados en lo que se ha venido en llamar "tranviología" (el estudio del famoso problema "¿pararás un tranvía arrojándole un hombre gordo para evitar la muerte de cinco personas?").
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Lo que me hace cierta gracia es la posibilidad de que el mercado desarrolle varios programas distintos para aplicar en este caso, todos ellos diseñados desde una u otra orientación filosófica, de tal manera que, además de poder elegir un coche con altavoces de 200 watios o con un equipo de sonido normalito, también podremos elegir un vehículo kantiano, utilitarista (de ahí lo de los "nuevos utilitarios"), agustiniano, o, por qué no, nietzscheano. Al fin y al cabo, ¿te comprarías un coche del que supieras que, para evitar atropellar mortalmente a 5 personas, elegiría arrojarse por un precipicio con su único ocupante -o sea, tú- dentro?
jueves, 25 de junio de 2015
Una modesta proposición para hacer la Pascua
Hay mucho debate últimamente sobre la propuesta del papa Francisco de "fijar la fecha" de la celebración de la Pascua. No voy a aburriros sobre la historia de cómo se decidió el mecanismo para determinar cuándo cae cada la Semana Santa (mecanismo pulido por Dionisio el Exiguo -o "el Canijo", el mismo que intentó calcular la fecha de nacimiento de Jesús de Nazaret- allá por el siglo VI- para numerar los años a partir de ella).
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La cuestión es que, en comparación con el día del año en que nació Jesús, que nos resulta en realidad completamente incierto, hay suficientes indicios para aventurar razonablemente el día preciso en el que fue crucificado: el viernes 3 de abril del año 33 (el único viernes anterior a una fiesta de Pascua judía durante el mandato de Poncio Pilatos).
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Pues bien, si no hay ningún inconveniente en celebrar la natividad a fecha fija (25 de diciembre todos y cada uno de los años, sin ninguna variación, para que caiga siempre el día de mi propio "cumple"), tampoco debería de haberla para celebrar todos los años la muerte de Jesús en el mismo día, ya caiga en viernes, en domingo, o en miércoles. Así que mi propuesta es que la Pascua cristiana se celebre siempre el día 3 de abril, y santas pascuas.
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Por supuesto, esta nueva práctica conllevaría que el "viernes santo", "domingo de resurrección", etc., etc., ya no se celebrarían en viernes, domingo, etc., más que de vez en cuando, pero, al fin y al cabo, ¿qué más da? Jesús no muere de verdad el viernes santo de cada año, sólo se celebra que murió. Así que basta con que a la fecha del 3 de abril la Iglesia la llame "Viernes Santo", aunque sea martes.
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Otra posibilidad para evitar esto sería ajustar el calendario anual y el ciclo de las semanas, de tal manera que el 1 de enero siempre cayese en jueves, y el 31 de diciembre no fuera ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves, ni viernes, ni sábado, ni domingo (y lo mismo el 29 de febrero, cuando lo hubiese; eso sí, pero que fueran fiesta). De este modo todos los años el mismo día de un mes caería en el mismo día de la semana. Comenzar el calendario anual en jueves, por cierto, sería la forma de que el 3 de abril fuera viernes, de ahí mi propuesta.
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La cuestión es que, en comparación con el día del año en que nació Jesús, que nos resulta en realidad completamente incierto, hay suficientes indicios para aventurar razonablemente el día preciso en el que fue crucificado: el viernes 3 de abril del año 33 (el único viernes anterior a una fiesta de Pascua judía durante el mandato de Poncio Pilatos).
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Pues bien, si no hay ningún inconveniente en celebrar la natividad a fecha fija (25 de diciembre todos y cada uno de los años, sin ninguna variación, para que caiga siempre el día de mi propio "cumple"), tampoco debería de haberla para celebrar todos los años la muerte de Jesús en el mismo día, ya caiga en viernes, en domingo, o en miércoles. Así que mi propuesta es que la Pascua cristiana se celebre siempre el día 3 de abril, y santas pascuas.
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Por supuesto, esta nueva práctica conllevaría que el "viernes santo", "domingo de resurrección", etc., etc., ya no se celebrarían en viernes, domingo, etc., más que de vez en cuando, pero, al fin y al cabo, ¿qué más da? Jesús no muere de verdad el viernes santo de cada año, sólo se celebra que murió. Así que basta con que a la fecha del 3 de abril la Iglesia la llame "Viernes Santo", aunque sea martes.
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Otra posibilidad para evitar esto sería ajustar el calendario anual y el ciclo de las semanas, de tal manera que el 1 de enero siempre cayese en jueves, y el 31 de diciembre no fuera ni lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves, ni viernes, ni sábado, ni domingo (y lo mismo el 29 de febrero, cuando lo hubiese; eso sí, pero que fueran fiesta). De este modo todos los años el mismo día de un mes caería en el mismo día de la semana. Comenzar el calendario anual en jueves, por cierto, sería la forma de que el 3 de abril fuera viernes, de ahí mi propuesta.
viernes, 19 de junio de 2015
La economía del genio de Aladino
Esta es una entrada que pensé escribir muchas veces en el Otto Neurath, pero que siempre se me fue olvidando. Llevaba también mucho tiempo escribirla aquí, y hoy me he dicho que de ahora no pasaba. Pienso que os parecerá interesante.
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Imaginad que os encontráis una lámpara mágica como la de Aladino, con su genio y todo, un genio que, además, tiene la cara de Milton Friedman. Como resulta que recibiste una educación más bien calvinista, en lugar de ponerte a pedirle caprichos y más caprichos, decides dedicarte a hacer negocios con el descubrimiento. Para empezar, se te ocurre entrar en el mercado de las naranjas: gracias al genio, ofreces naranjas estupendas en cualquier punto del planeta en el momento que los compradores las deseen, y las vendes a una décima parte de lo que las vendería otro productor. Naturalmente, el precio de las naranjas se aproximará a cero con rapidez, pero a ti no te preocupa: unas pocas centésimas de céntimo multiplicadas por varios millones siguen suponiendo un beneficio muy sabroso, así que al cabo de poco tiempo te conviertes en el único productor de naranjas del mundo (ya que todos los demás han quebrado), y puedes venderlas a un precio algo más alto, aunque lo suficientemente bajo como para que no sea rentable para nadie más ponerse a cultivar naranjas.
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Después de esto, decides hacer lo mismo con otro producto cualquiera, digamos que con coches. En seguida cerrarán las fábricas de coches, y tú seguirás engrosando tus cuentas bancarias. Después haces lo mismo con los zapatos, con los cortes de pelo, y así vas absorbiendo un "mercado" tras otro, hasta que en definitiva tú eres el único "productor" u "oferente" que queda en el mundo, pues todas las demás actividades económicas se han ido al garete. Naturalmente, para entonces habrás descubierto que tu demanda ha terminado por disminuir, pues, como nadie puede vender nada (ya que tú lo vendes siempre más barato que ellos), cuando se acaban los ahorros tampoco tiene nadie dinero para pagar tus productos.
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¿Significa esto que el descubrimiento de un genio como el de Aladino supondría la mayor crisis económica imaginable, cuando la lámpara consiste, más bien en algo que posibilitaría una abundancia infinita? Parece obvio que el resto de la humanidad no iba a contemplar este escenario con muy buenos ojos, e intentaría conseguir robarte la lámpara por la fuerza, o convencerte para que proporcionaras gracias a ella cualquier cosa a cualquier persona a cambio de nada (al fin y al cabo, a ti tampoco te cuesta nada), o bien, si no pudieran conseguir ninguna de las dos cosas (p.ej., porque el genio te proporcionara un ejército invencible con el que resistir los intentos de la gente por "nacionalizar" la lámpara), prohibirían bajo fuertes sanciones que nadie más comerciara contigo (aunque, con la ayuda del genio, te sería fácil conseguir que esa prohibición fuese obedecida).
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En resumen: si tomamos la lámpara de Aladino como una representación idealizada del progreso tecnológico, ¿nos lleva nuestro cuento a la inevitable conclusión de que la tecnología (o al menos, una tecnología así, o lo suficientemente parecida) no debería estar en manos privadas?
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Imaginad que os encontráis una lámpara mágica como la de Aladino, con su genio y todo, un genio que, además, tiene la cara de Milton Friedman. Como resulta que recibiste una educación más bien calvinista, en lugar de ponerte a pedirle caprichos y más caprichos, decides dedicarte a hacer negocios con el descubrimiento. Para empezar, se te ocurre entrar en el mercado de las naranjas: gracias al genio, ofreces naranjas estupendas en cualquier punto del planeta en el momento que los compradores las deseen, y las vendes a una décima parte de lo que las vendería otro productor. Naturalmente, el precio de las naranjas se aproximará a cero con rapidez, pero a ti no te preocupa: unas pocas centésimas de céntimo multiplicadas por varios millones siguen suponiendo un beneficio muy sabroso, así que al cabo de poco tiempo te conviertes en el único productor de naranjas del mundo (ya que todos los demás han quebrado), y puedes venderlas a un precio algo más alto, aunque lo suficientemente bajo como para que no sea rentable para nadie más ponerse a cultivar naranjas..
Después de esto, decides hacer lo mismo con otro producto cualquiera, digamos que con coches. En seguida cerrarán las fábricas de coches, y tú seguirás engrosando tus cuentas bancarias. Después haces lo mismo con los zapatos, con los cortes de pelo, y así vas absorbiendo un "mercado" tras otro, hasta que en definitiva tú eres el único "productor" u "oferente" que queda en el mundo, pues todas las demás actividades económicas se han ido al garete. Naturalmente, para entonces habrás descubierto que tu demanda ha terminado por disminuir, pues, como nadie puede vender nada (ya que tú lo vendes siempre más barato que ellos), cuando se acaban los ahorros tampoco tiene nadie dinero para pagar tus productos.
.¿Significa esto que el descubrimiento de un genio como el de Aladino supondría la mayor crisis económica imaginable, cuando la lámpara consiste, más bien en algo que posibilitaría una abundancia infinita? Parece obvio que el resto de la humanidad no iba a contemplar este escenario con muy buenos ojos, e intentaría conseguir robarte la lámpara por la fuerza, o convencerte para que proporcionaras gracias a ella cualquier cosa a cualquier persona a cambio de nada (al fin y al cabo, a ti tampoco te cuesta nada), o bien, si no pudieran conseguir ninguna de las dos cosas (p.ej., porque el genio te proporcionara un ejército invencible con el que resistir los intentos de la gente por "nacionalizar" la lámpara), prohibirían bajo fuertes sanciones que nadie más comerciara contigo (aunque, con la ayuda del genio, te sería fácil conseguir que esa prohibición fuese obedecida).
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En resumen: si tomamos la lámpara de Aladino como una representación idealizada del progreso tecnológico, ¿nos lleva nuestro cuento a la inevitable conclusión de que la tecnología (o al menos, una tecnología así, o lo suficientemente parecida) no debería estar en manos privadas?
sábado, 6 de junio de 2015
Mis ensayitos "autopublicados" alcanzan las 1000 copias vendidas
Acabo de comprobar que, el pasado mes de mayo, los libros que empecé a autopublicar en Amazon KDP hace ahora 3 años (la "trilogía del Otto Neurath", y mi "Historia y Filosofía de la Ciencia: una introducción bibliográfica") han superado en conjunto las mil copias vendidas. Gracias a todos.
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lunes, 1 de junio de 2015
¿Puede la ciencia explicarlo todo?
Mi sección de esta noche en "A hombros de gigantes":
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A hombros de gigantes - explicación científica.mp3
Como algunos sabréis, también escribí sobre esto hace algún tiempo.
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A hombros de gigantes - explicación científica.mp3
Como algunos sabréis, también escribí sobre esto hace algún tiempo.
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martes, 26 de mayo de 2015
El mayor misterio de la biología
Ahora que mi hija está estudiando biología para la selectividad, y en mi casa se habla mucho del ADN y de las células, se me plantea un misterio que me parece abrumador:
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Un cromosoma mide, si se estira del todo, unos 5 cm. Los cromosomas están empaquetados dentro del núcleo celular, que mide unas 5 micras. Es decir, un cromosoma es unas 10.000 veces más largo que el núcleo en el que está desenrollado junto con los demás cromosomas (p.ej., 46 en una célula humana). Cada cromosoma se enrolla en forma de escalera espiral y aparece claramente separado de los otros durante la mitosis (la fase de división celular), pero luego se desenrolla de nuevo y se hace invisible al microscopio (pues su grosor es de unos 2,5 nanómetros), hasta la siguiente división.
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Ahora bien, imaginaos que tenéis una caja cúbica de 50 cm de lado, y dentro de ella, apelotonados, 46 hilos finísimos de nada menos que un kilómetro de largo cada uno. ¿Serías capaces de separar en pocos minutos cada hilo de los demás y hacer un ovillo con él? Yo, desde luego, no.
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Pues entonces, ¿cómo se las apañan las células para que sus cromosomas no se les enreden irremisiblemente dentro del núcleo? ¿Estamos ante el argumento desmológico de la existencia de Dios?
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Un cromosoma mide, si se estira del todo, unos 5 cm. Los cromosomas están empaquetados dentro del núcleo celular, que mide unas 5 micras. Es decir, un cromosoma es unas 10.000 veces más largo que el núcleo en el que está desenrollado junto con los demás cromosomas (p.ej., 46 en una célula humana). Cada cromosoma se enrolla en forma de escalera espiral y aparece claramente separado de los otros durante la mitosis (la fase de división celular), pero luego se desenrolla de nuevo y se hace invisible al microscopio (pues su grosor es de unos 2,5 nanómetros), hasta la siguiente división.
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Ahora bien, imaginaos que tenéis una caja cúbica de 50 cm de lado, y dentro de ella, apelotonados, 46 hilos finísimos de nada menos que un kilómetro de largo cada uno. ¿Serías capaces de separar en pocos minutos cada hilo de los demás y hacer un ovillo con él? Yo, desde luego, no.
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Pues entonces, ¿cómo se las apañan las células para que sus cromosomas no se les enreden irremisiblemente dentro del núcleo? ¿Estamos ante el argumento desmológico de la existencia de Dios?
domingo, 24 de mayo de 2015
Entrevista en Efervesciencia
En el programa de hoy de Efervesciencia, que magistralmente dirige Manuel Vicente en Radio Galega, me han hecho una larga entrevista en la que hemos hablado de filosofía de la ciencia, economía de la ciencia, y bastantes cosas más, incluyendo la novela Regalo de Reyes.
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Podéis escuchar el programa completo en este enlace. Pongo también los enlaces a las partes del programa en las que intervine:
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Efervesciencia 1ª parte (ciencia, filosofía y economía).mp3
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Efervesciencia 2ª parte (Regalo de Reyes).mp3
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Efervesciencia 3ª parte (Quanticum Quanticorum).mp3
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Podéis escuchar el programa completo en este enlace. Pongo también los enlaces a las partes del programa en las que intervine:
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Efervesciencia 1ª parte (ciencia, filosofía y economía).mp3
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Efervesciencia 2ª parte (Regalo de Reyes).mp3
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Efervesciencia 3ª parte (Quanticum Quanticorum).mp3
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ANTES DE IR A VOTAR...
...Acordaos de que, según la ley electoral vigente, si ningún cabeza de lista obtiene mayoría absoluta de los votos de los concejales en el pleno municipal para elección de alcalde, entonces se elige automáticamente al cabeza de la lista más votada. En las elecciones municipales es muy importante, por esta razón, que los votos de los ciudadanos se concentren en una sola lista si las diferencias entre varios partido no les parecen demasiado importantes y creen que no son muy elevadas las posibilidades de que esos partidos no se pongan de acuerdo para elegir alcalde una vez constituido el ayuntamiento..
miércoles, 13 de mayo de 2015
Sobre experimentación con animales. Inaugurando mi sección en "A hombros de gigantes"
Esta semana se ha inaugurado una nueva sección sobre filosofía de la ciencia en el programa de RNE "A hombros de gigantes", en la cual voy a participar. Os dejo el primer audio:
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A hombros de gigantes. Experimentación con animales.mp3
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lunes, 11 de mayo de 2015
Ciencia y monoteísmo
De un comentario mío en el blog "Filosofía en la Red".
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La ciencia occidental comienza a desarrollarse en la muy politeísta Grecia y sus colonias, hacia el siglo V antes de Cristo. Gente como Eudoxo, Aristóteles, Teofrasto, Eratóstenes, Arquímedes, Euclides o Ptolomeo eran sinceros politeístas, y nada en sus prácticas religiosas les impedía desarrollar el conocimiento científico. Por cierto, que aunque eran politeístas, es claramente incorrecto calificarlos como "animistas" o "panteístas".
Por su parte, el muy monoteista Israel no realizó, que se sepa, ninguna contribución relevante al conocimiento científico por aquellas fechas. El aumento del poder del cristianismo en la cuenca mediterránea a partir del siglo III-IV d.C. coincidió más bien con la desaparición de casi todo lo que podría ser entendido como investigación científica, hasta prácticamente un milenio después. El monoteísta islam es cierto que propició la investigación científica puntera hacia finales del primer milenio d.C., pero también acabó poniéndole freno. La relación causal entre el monoteismo y el desarrollo de la ciencia me parece, por lo tanto, una afirmación sin absolutamente ninguna base.
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La ciencia occidental comienza a desarrollarse en la muy politeísta Grecia y sus colonias, hacia el siglo V antes de Cristo. Gente como Eudoxo, Aristóteles, Teofrasto, Eratóstenes, Arquímedes, Euclides o Ptolomeo eran sinceros politeístas, y nada en sus prácticas religiosas les impedía desarrollar el conocimiento científico. Por cierto, que aunque eran politeístas, es claramente incorrecto calificarlos como "animistas" o "panteístas".Por su parte, el muy monoteista Israel no realizó, que se sepa, ninguna contribución relevante al conocimiento científico por aquellas fechas. El aumento del poder del cristianismo en la cuenca mediterránea a partir del siglo III-IV d.C. coincidió más bien con la desaparición de casi todo lo que podría ser entendido como investigación científica, hasta prácticamente un milenio después. El monoteísta islam es cierto que propició la investigación científica puntera hacia finales del primer milenio d.C., pero también acabó poniéndole freno. La relación causal entre el monoteismo y el desarrollo de la ciencia me parece, por lo tanto, una afirmación sin absolutamente ninguna base.
martes, 5 de mayo de 2015
¿Qué es una representación?
"A represents B when two conditions are met: First, A possesses information about B, such that utilizing A makes it possible to interact effectively with B in some way. Second, A was established for the purpose of providing information about B in the service of achieving a goal (e.g., via neural architecture, evolutionary selection, etc.) ... From this perspective ... cognition and the brain (are) “massively representational.”"
"A representa B cuando se dan dos condiciones: Primero, A posee información sobre B, de tal modo que utilizar A permite interactuar eficazmente de algún modo con B. Segundo, A fue establecido con el propósito de proporcionar información sobre B de cara a alcanzar algún objetivo (p.ej., vía la arquitectura neural, la selección evolutiva, etc.). Desde esta perspectiva, la cognición y el cerebro son "masivamente representacionales".
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Lawrence Barsalou: "Can cognition be reduced to action?"
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Del Otto Neurath: ¿Se basa la representación en la semejanza?
"A representa B cuando se dan dos condiciones: Primero, A posee información sobre B, de tal modo que utilizar A permite interactuar eficazmente de algún modo con B. Segundo, A fue establecido con el propósito de proporcionar información sobre B de cara a alcanzar algún objetivo (p.ej., vía la arquitectura neural, la selección evolutiva, etc.). Desde esta perspectiva, la cognición y el cerebro son "masivamente representacionales".
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Lawrence Barsalou: "Can cognition be reduced to action?"
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Del Otto Neurath: ¿Se basa la representación en la semejanza?
miércoles, 29 de abril de 2015
"Hoy no se fía, mañana sí": Carta abierta a una agencia literaria
No sé en otros países, pero en España es más fácil para un autor novel conseguir publicar un libro en una buena editorial que lograr los servicios de una agencia literaria. Y eso que lo primero no es que sea un juego de niños, pero lo segundo es lisa y llanamente imposible, al menos por la vía que el sentido común diría que es la normal: presentarte a la agencia con tu obra y esperar a ver si les interesa.
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Algunas agencias (como también algunas editoriales, todo sea dicho) cuelgan el cartel de que "no se aceptan manuscritos no solicitados", lo que inevitablemente le deja a uno pensando cómo carajo se las apañarán para descubrir de qué autores les convendría solicitar un manuscrito. Otras agencias le llegan a cobrar al autor por el "servicio" de averiguar si vale la pena hacerle el inmensísimo favor de incluirlo en su archivo de representados. Otras envuelven su "valor añadido" con el papel charol de un "curso de escritura creativa", en el que también hay que pasar por caja (si no por otros sitios), para ganar el premio de un "contacto". Alguna incluso hay aún más consciente del enorme valor que tiene formar parte de su pool de autores, tanto que ha decidido organizar un "premio literario" cuya guinda es convertirte en "uno de los nuestros". El próximo paso, lo veo, será el desembarco en el sector de las agencias literarias de algún grupo empresarial de intermediarios de productos agrícolas, que instale en un polígono de Cornellà o de Fuenlabrada un buen MercaEscritores, en donde la carne de autor novel se malcompre al peso, con todas las apariencias del legítimo funcionamiento del libre mercado.
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En el único caso en el que mis intentos por conseguir los servicios de una agencia literaria me llevó hasta el mísero nivel 3 de la gran maratón (entrevistarte con una agente en persona), la experiencia fue decepcionante. La mujer dio la sensación de acceder a recibirme sólo porque venía recomendado por un conocido común (al que lamento haber involucrado en ese trance), sin por supuesto haberse molestado en siquiera echar un vistazo a la documentación que le había facilitado previamente sobre mi "perfil" ni mis trabajos, y dándome a entender que tenía cosas mucho más importantes que hacer que perder más de cinco minutos conmigo, y que si alguna vez llegaba a tener éxito, pues que me recibiría con los brazos abiertos, pero que hasta entonces... "te quiero mucho, perrito, pero pan, poquito". Por supuesto, no puedo generalizar, pero ese al menos fue mi caso.
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Lo que da la impresión que falta en el mundo editorial hispánico son personas y organizaciones con el empeño y la misión de descubrir y apoyar a los buenos escritores (no sé, a lo mejor tampoco hay buenos escritores y esa es la madre de todos los problemas, pero lo dudo). Todos, y no sólo los agentes, sino también las propias editoriales e incluso los "críticos" literarios, por no hablar del negocio de los premios y certámenes, parecen jugar a la estrategia de "esperar a que salte la liebre de manera espontánea", y se encuentren con la suerte de "haber descubierto" un diamante en bruto. Las grandes editoriales lo hacen como pesca masiva: sabiendo que el recurso más escaso es el "espacio atencional", intentan publicar mucho para dejar el menor hueco posible en los estantes de las librerías a los sellos más pequeños, aunque sepan que, por término medio, cada "producto" vaya a durar muy poco en el mercado, lo suficiente para que no haya pérdidas, tal vez. Alguno de esos libros tendrá la fortuna de encontrar el detonador que inicie la reacción en cadena que le convierta en un superventas, y la estadística hará cuadrar las cuentas de resultados. Los sellos pequeños seguramente se esfuerzan más en detectar la calidad, pero me da la impresión de que la mayoría se han conformado con encontrar un nicho para ir tirando y poco más, y se dan con un canto en los dientes si sacan unas ventas de 5000 copias por título en promedio. De los premios y de los críticos, mejor no hablamos, pues se han convertido en meras herramientas de márketing. Uno esperaría, entonces, que fueran los agentes literarios quienes intentasen dinamizar (o dinamitar) esta situación, pero parece que están a gusto en su postura meramente acomodaticia.
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Algunas agencias (como también algunas editoriales, todo sea dicho) cuelgan el cartel de que "no se aceptan manuscritos no solicitados", lo que inevitablemente le deja a uno pensando cómo carajo se las apañarán para descubrir de qué autores les convendría solicitar un manuscrito. Otras agencias le llegan a cobrar al autor por el "servicio" de averiguar si vale la pena hacerle el inmensísimo favor de incluirlo en su archivo de representados. Otras envuelven su "valor añadido" con el papel charol de un "curso de escritura creativa", en el que también hay que pasar por caja (si no por otros sitios), para ganar el premio de un "contacto". Alguna incluso hay aún más consciente del enorme valor que tiene formar parte de su pool de autores, tanto que ha decidido organizar un "premio literario" cuya guinda es convertirte en "uno de los nuestros". El próximo paso, lo veo, será el desembarco en el sector de las agencias literarias de algún grupo empresarial de intermediarios de productos agrícolas, que instale en un polígono de Cornellà o de Fuenlabrada un buen MercaEscritores, en donde la carne de autor novel se malcompre al peso, con todas las apariencias del legítimo funcionamiento del libre mercado.
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En el único caso en el que mis intentos por conseguir los servicios de una agencia literaria me llevó hasta el mísero nivel 3 de la gran maratón (entrevistarte con una agente en persona), la experiencia fue decepcionante. La mujer dio la sensación de acceder a recibirme sólo porque venía recomendado por un conocido común (al que lamento haber involucrado en ese trance), sin por supuesto haberse molestado en siquiera echar un vistazo a la documentación que le había facilitado previamente sobre mi "perfil" ni mis trabajos, y dándome a entender que tenía cosas mucho más importantes que hacer que perder más de cinco minutos conmigo, y que si alguna vez llegaba a tener éxito, pues que me recibiría con los brazos abiertos, pero que hasta entonces... "te quiero mucho, perrito, pero pan, poquito". Por supuesto, no puedo generalizar, pero ese al menos fue mi caso.
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Lo que da la impresión que falta en el mundo editorial hispánico son personas y organizaciones con el empeño y la misión de descubrir y apoyar a los buenos escritores (no sé, a lo mejor tampoco hay buenos escritores y esa es la madre de todos los problemas, pero lo dudo). Todos, y no sólo los agentes, sino también las propias editoriales e incluso los "críticos" literarios, por no hablar del negocio de los premios y certámenes, parecen jugar a la estrategia de "esperar a que salte la liebre de manera espontánea", y se encuentren con la suerte de "haber descubierto" un diamante en bruto. Las grandes editoriales lo hacen como pesca masiva: sabiendo que el recurso más escaso es el "espacio atencional", intentan publicar mucho para dejar el menor hueco posible en los estantes de las librerías a los sellos más pequeños, aunque sepan que, por término medio, cada "producto" vaya a durar muy poco en el mercado, lo suficiente para que no haya pérdidas, tal vez. Alguno de esos libros tendrá la fortuna de encontrar el detonador que inicie la reacción en cadena que le convierta en un superventas, y la estadística hará cuadrar las cuentas de resultados. Los sellos pequeños seguramente se esfuerzan más en detectar la calidad, pero me da la impresión de que la mayoría se han conformado con encontrar un nicho para ir tirando y poco más, y se dan con un canto en los dientes si sacan unas ventas de 5000 copias por título en promedio. De los premios y de los críticos, mejor no hablamos, pues se han convertido en meras herramientas de márketing. Uno esperaría, entonces, que fueran los agentes literarios quienes intentasen dinamizar (o dinamitar) esta situación, pero parece que están a gusto en su postura meramente acomodaticia.
martes, 21 de abril de 2015
Los veinte últimos libros de la lista
Quienes visitabais el Otto Neurath recordaréis posiblemente la lista denominada "Siempre leyendo". En ella he ido micro-reseñando (o nano-reseñando, más bien) los libros que leía desde diciembre de 2009 (aunque no los leyese completos, pero sí sustancialmente). Con los que apunto hoy se llega al número 400, lo que da la nada despreciable cifra de más de 6 libros al mes, o sea, uno y medio por semana.
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Con este "récord" doy por concluida la tradición. Seguramente continuaré anotando los libros en un archivo personal (pues en muchos casos es la única forma que tengo de recordar si los he leído: creo que sería incapaz de apuntar más del 10 % de los libros que leí antes de comenzar la lista; puta memoria la mía), pero ya no seguiré actualizando la lista en el blog. En parte lo dejo por aburrimiento (la sensación que me domina, con mucha diferencia, en los últimos tiempos), y en parte porque cada vez obtengo menos placer de la lectura.
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387. Bound. Shaun
Nichols. Un ensayo interesante sobre el libre albedrío, desde el punto de vista
de la psicología (no neurobiología) experimental, aunque demasiado centrado en
el aspecto moral. (6)
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Con este "récord" doy por concluida la tradición. Seguramente continuaré anotando los libros en un archivo personal (pues en muchos casos es la única forma que tengo de recordar si los he leído: creo que sería incapaz de apuntar más del 10 % de los libros que leí antes de comenzar la lista; puta memoria la mía), pero ya no seguiré actualizando la lista en el blog. En parte lo dejo por aburrimiento (la sensación que me domina, con mucha diferencia, en los últimos tiempos), y en parte porque cada vez obtengo menos placer de la lectura.
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400. El
síndrome del capataz. Juan Urrutia Elejalde. Todo un
descubrimiento literario. (8)
399. Expectancy
and Emotion. Maria Miceli y Cristiano Castelfranchi. Un aggiornamento de
los libros tercero y cuarto de la Ética de
Spinoza, por así decir. (8)
398. Hispania,
Spania. El nacimiento de España. Santiago Cantera. Interesante, aunque muy
sesgado y eclesiocéntrico. (6)
397. Historia
de los Godos. Rosa Sanz Serrano. La mejor especialista en el tema, una
historia muy completa y sensata. (8)
396. The
conversion of Europe. From paganism to Christianity, 371-1386 AD. Muy
detallada, exhaustiva y crítica exposición de la información que tenemos sobre
la extensión del cristianismo tras el imperio romano. (8)
395. El
islam explicado a nuestros hijos. Tahar Ben Jelloun. Muy interesante, con
grandes dosis de tolerancia y sensatez, salvo que no da el paso de discutir en
serio lo que pasa cuando se quiere abandonar el islam (6)
394. Sapiens.
A brief history of humankind. Yuval Noah Harari. Estupenda colección de
trivialidades antiintuitivas, muy necesario recordarlas. (8)
393. Evolved
morality. The biology and philosophy of human conscience. De
Waal y otros (eds.). Un interesante panorama sobre los diversos aspectos
evolutivos de la moral. Me ha gustado sobre todo el artículo de Patricia
Churchland sobre la neurobiología de los valores morales. (7)
392. La
España bizantina. Francisco Presedo. La tesis doctoral de este
viejo egiptólogo; podía haber traducido las citas latinas. (6)
391. De
natura rerum. Isidoro de Sevilla. Un opúsculo sobre la visión tardoantigua
del cosmos, con poco que ver con Lucrecio. (6)
390. The
last week. Marcus Borg y Dominic Crasson. Una excelente exposición de lo
que podemos suponer que ocurrió durante la última semana de Jesús de Nazaret,
basada sobre todo en Marcos. (8)
389. Moral
psychology (4): Free will and moral responsibility. W.
Sinnot-Armnstrong (ed.). Una colección de artículos sobre el tema con
comentarios. (6)
387. Bound. Shaun
Nichols. Un ensayo interesante sobre el libre albedrío, desde el punto de vista
de la psicología (no neurobiología) experimental, aunque demasiado centrado en
el aspecto moral. (6)
386. Consciousness
and the brain. Stanislas Dehaene. De lo mejor que he leído
sobre el tema. (9)
385. Isidoro
de Sevilla. Jacques Fontaine. Interesante introducción a una figura
demasiado poco conocida. (7)
384. El
librero de la Atlántida. Manuel Pimentel. Sinceramente, esperaba algo
más científico y menos tópico. (4)
383. A
user's guide to thought and meaning. Ray Jackendoff. Una gozada, magnífica
combinación de profundidad y claridad en temas realmente difíciles. (8,5)
382. La
aventura de los godos. Juan Antonio Cebrián. Simplón, pero corto y
ameno. (6)
381. Alrededor
de los libros (y otros ensayos filosóficos). David
Cerdá. Tres breves ensayos sobre temas muy diferentes (libros, falacias, y el
valor del sacrificio), en la dosis justa. (7)
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